Palabras de fin de año de Katya Alva, directora ejecutiva de Solidaridad en Marcha

Querida familia de Solidaria en Marcha la llegada de la Natividad es un tiempo muy especial. Uno de los tiempos litúrgicos más importantes del año. Se presenta como una manifestación de la vida, al nacer el mismo Dios hecho Niño, no podemos dejar pasar la presencia de la madre, la presencia de María portadora de la vida y de la reconciliación.

Este pasajero momento del año que nos invita a regresar a nuestra cuna, a nuestras raíces y desde ahí, desde lo más auténtico de nuestros corazones, nos invita a pensar ¿qué hemos hecho? ¿de dónde venimos? ¿Para dónde vamos? Nos permite analizar el cumplimiento de nuestras metas, nuestros avances y especialmente todo lo que aún nos falta por recorrer con una mirada de gratitud por las bendiciones recibidas, de esperanza y preparación para las nuevas metas que nos vamos a plantear este año que el dulce niño Dios nos regalará.

¿Quién no añora todo el año la época de la Navidad? Ésta nos hace recordar ese sentimiento profundo de felicidad que colmaba nuestros corazones cuando con gran fervor le pedíamos al Niño Dios un regalo cada año. Un regalo diferente cada día. Parte de lo bonito de crecer de ser grandes de ser maduros es descubrir que ese regalo es la vida misma y que el juguete deseado se convierte en la risa amable de nuestros seres queridos.

Los ritmos de la Navidad se tocan con las cuerdas más sensibles de nuestro corazón y entonces todo vibra con alegría. En esta época, recordamos que formamos parte de un todo, que no somos seres aislados, que todas nuestras acciones repercuten en los demás y que por esto todos somos hermanos unidos a través de lazos invisibles e indisolubles.

Colaboradores y amigos de SEM Hemos tenido un año 2019 muy intenso, después de un tiempo de reorganización, hoy nos planteamos con entusiasmo nuevos retos laborales como es el de ser una asociación sin fines de lucro que pueda ser sostenible en el tiempo para así poder seguir ayudando a los que más nos necesitan. Le agradezco a Dios por el privilegio que me da al poder trabajar en lo que más me apasiona. Este año, representó para mí un año de retos laborales y personales, siempre recordaré con alegría y atesoro en mi corazón cada año vivido en Solidaridad en Marcha.

Gracias a todos los que dejaron huella en nuestra asociación y que ahora no se encuentran con nosotros, gracias al trabajo decidido también de ustedes y de cada uno de los que nos acompañan y al compromiso también de nuestros bienhechores. Deseo de corazón que el año 2020 esté lleno de muchos retos, pero especialmente de grandes logros para todos ustedes y sus familias. Hagamos de esta Navidad el espacio propicio para perdonar a todo aquel que nos haya ofendido de obra palabra o pensamiento. Permitámonos comenzar el año 2020 con el corazón liviano y fortalecido gracias al perdón por tantas bendiciones y detalles de nuestro Padre bueno. Les deseo a cada uno de ustedes y sus familias una ¡Feliz Navidad!

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