Palabras del Director Ejecutivo por el Día de la Medicina Peruana

Doy la bienvenida a todos nuestros médicos quienes forman parte de Solidaridad en Marcha; de manera que sirva esta celebración y mis palabras que deseo hoy expresar con la mayor fraternidad, la maravillosa vocación a la que han sido convocados como médicos; pero también con la mayor firmeza a seguir alentándolos en su preparación y fortaleciendo todos los días ese espíritu de servicio que los caracteriza.

Ser médico es un oficio apasionante que no conoce tiempo ni espacio; una labor de entrega absoluta que no distingue ni excluye; una responsabilidad a la que nunca se renuncia porque en ella descansa, ni más ni menos, que la vida de los seres humanos.

Quisiera aprovechar esta oportunidad para hacer una corta reflexión sobre el significado de ser un “buen médico”, lo que pienso que deberá marcar el ejercicio de su profesión y el quehacer del día a día en los años venideros.

Ser un buen médico es un reto dentro de la complejidad del actual sistema de salud. Permanentemente estamos tratando de ser más eficientes y de proporcionar un cuidado de alta calidad a nuestros pacientes. El crecimiento exponencial de la ciencia médica, la complejidad del sistema de salud, que ha obligado a un cambio en el ejercicio de la profesión y ha introducido un tercer elemento en la relación médico paciente, donde la presión ejercida por el sistema de un país en vías de desarrollo con un recurso limitado que debe optimizarse, entre otros problemas que se van presentando por el mismo sistema.

Lo cierto es que hoy tenemos un paciente diferente, más informado y más involucrado en las decisiones sobre su salud, más exigente y crítico, con mayor capacidad para calificar el acto médico, con mayor conciencia de la importancia de la prevención, de la oportunidad y del riesgo; y, por otro lado, tenemos las empresas prestadoras de servicios que por su misma naturaleza se ven en la obligación de auditar permanentemente a los médicos y las instituciones de salud.

Todo esto hace que el reto para ustedes y las futuras generaciones de médicos sea mayor, y es aquí donde es muy importante no perder los “valores humanos y éticos “que han caracterizado el ejercicio de la medicina, donde es importante rescatar el papel del médico más allá de un acto puramente técnico, científico o investigador. Es donde esos sentimientos propias de entrega, generosidad, sacrificio y amor por el paciente deben fortalecerse y prevalecer, considero que esta será la única manera de humanizar la medicina, de garantizar el respeto por la vida, el derecho a la salud y de rescatar la confianza en los médicos, dentro de un sistema complejo con bondades y defectos, pero corresponderá a ustedes médicos el mejorarlo y el garantizar que dentro de él se pueda seguir ejerciendo una medicina de alta calidad y sobre todo de alta sensibilidad social; basada en la confianza y el compromiso.

Es cierto que ser un buen médico parte de una excelente y sólida formación científica y académica, sin embargo, este hecho no puede desligarse de todos estos valores y principios que hemos venido mencionando. Ser un buen médico va más allá de la excelencia académica, ser un buen médico implica entrega, sacrificio, preocupación por el otro, generosidad, lealtad y honestidad. Ser un buen médico es prevenir y, curar la enfermedad, es conocer las limitaciones de la ciencia, es acompañar en la muerte digna. Ser un buen médico es hacer uso racional y adecuado de los recursos, es conocer el sistema dentro del cual se ejerce, es una responsabilidad y un deber, es sentirse comprometido con el paciente, es entregarle lo mejor de nuestras capacidades, conocimientos y valores. Ser un buen médico significa construir un país y un futuro, aportar para fortalecer las bondades de nuestro sistema y trabajar para mejorar y corregir sus deficiencias. Ser un buen médico es también ser maestro y lograr que las nuevas generaciones de médicos sean cada vez mejores y más humanas.

Finalmente quiero invitarlos a que ejerzan su profesión con amor, con pasión y con profunda dedicación y humanismo, disfruten cada momento del ejercicio de la medicina, con la satisfacción de haber entregado lo mejor de ustedes y que en el camino que elijan seguir como investigadores, especialistas en las áreas básicas, clínicas, de administración o salud pública, conserven siempre esos ideales de servicio que manifestaron cuando decidieron ser médicos.

Que dios los acompañe y los guíe en este gran reto que asumen a partir de hoy: Ser un buen médico.

Felicidades a cada uno de ustedes queridos médicos por estar con nosotros y formar parte de nuestra institución.

Katya Alva Correa

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