En SEM, Madres educadoras: pasión por la educación y la familia

“Cuando el médico me dijo que mi pequeño tal vez no hablaría nunca, se me vino el mundo abajo… pero confié en Dios y todo salió bien”, cuenta Raquel Reynoso, madre de tres jóvenes por quienes lucha a diario para llevarles, de alguna manera, alegría y felicidad a su hogar.

Raquel Reynoso labora como profesora de educación inicial en el nido Las Gardenias, ubicado en las alturas del asentamiento humano Gardenias, en San Juan de Miraflores. Esta institución educativa es administrada por Solidaridad en Marcha (SEM) que educa y protege a más de 50 niños, entre los tres y cinco años de edad.

La madre narra que su hijo Iván, cuando tenía 17 años, estudiaba Electrotecnia y en una práctica profesional, por un descuido, tragó un metal, que a la postre le trajo consecuencias desfavorables para su salud.

“(Mi hijo) Sangraba por la boca, tenía dolores y los médicos de EsSalud no sabían qué enfermedad tenía mi hijo”, comenta Raquel, quien imploraba a Dios por la salud de su hijo. “Felizmente eliminó ese metal de su cuerpo”, confiesa la madre, explicando que estudió en el internado del colegio Fátima de Miraflores porque sus padres la abandonaron.

“Soy católica y creo en la Virgen María, y eso me ayuda en mi quehacer diario”, dice Raquel, quien vive en Villa El Salvador y se levanta todos los días a las cuatro de la mañana para preparar las loncheras y almuerzos para la familia, además de alistarse para la dura labor que le espera como educadora de los nidos solidarios de Solidaridad en Marcha.

Raquel Reynoso, madre y maestra de los nidos solidarios de Solidaridad en Marcha
Raquel Reynoso, madre y maestra de los nidos solidarios de Solidaridad en Marcha

La profesora dice que la vocación de estudiar Educación Inicial fue por el amor y cariño que les tiene a los niños. “También estudié Enfermería, pero por los horarios de trabajo y sin tener con quien dejar al cuidado de mis hijos, tuve que trabajar como maestra: es una mejor alternativa”, señala.

Así como Raquel, existen muchas otras maestras y madres a la vez, que además de proteger y cuidar a sus hijos, hacen lo imposible para trabajar en algún colegio por ese amor al prójimo; esta vez, por los niños de escasos recursos económicos que viven en las laderas de los cerros en la gran Lima.

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