Voluntariado y Responsabilidad Social – Por Luis Vildoso

Rumbo a las periferias

barco

Es alentador saber que cada vez hay más iniciativas solidarias entre nosotros. Basta con dar una rápida ojeada a las redes sociales para notarlo.

Es gratificante saber que hay más instituciones, organizaciones, gobiernos y empresas que tienen interés en desarrollar programas de responsabilidad social empresarial o de voluntariado corporativo a raíz de haber tenido una primera experiencia que superó sus expectativas. Esto me lleva a cuestionar el por qué.

Sin duda debe haber muchas motivaciones y de todo tipo; están  las que son políticamente correctas, las de orden económico, las que buscan impactar en la sociedad para mejorar la imagen institucional, las que tienen que hacerlo porque así se obtienen beneficios tributarios; etc. También están las que brotan del corazón, fruto del encuentro, compromiso y de tener la capacidad de involucrarse con otra persona; aquella que pasa por una necesidad – no sólo material-  y en mi opinión, está última es la que tiene mayor sentido. Luego me pregunto… y si es así ¿qué es lo que anhela el corazón del hombre? ¿Qué es lo que lo mueve?

Un comercial de una conocida cadena de acabados y construcción nos muestra el amor incondicional y extremo de un padre por su hija sorda, quien pone todos los medios a su alcance para transformar su realidad.  Las actitudes del papá me hicieron reflexionar en lo siguiente: La felicidad que experimentamos cuando ayudamos a otra persona a ser feliz. Pensemos en las personas cercanas.  Por verlas felices somos capaces de todo,  de sacar tiempo de donde no hay, crearnos los espacios, dejar de lado los caprichos, los dolores. Entonces, mi felicidad es verla feliz porque su felicidad llena mi vida… y hay algo misterioso en esto…  cuando me olvido de mí, todo parece ordenarse en un espacio más amplio, profundo, incluso más auténtico. ¡¿Quién no ha tenido la misma experiencia?!

La felicidad la encuentro en el amor y éste lleva el nombre de otra persona.  Esto me lleva a pensar que sólo cuando salimos de nosotros mismos y nos comprometemos con el otro somos capaces de transformar la realidad.

Hablemos de Voluntariado y RSE. Según el diccionario de la Real Academia de Lengua Española (RAE) Voluntariado significa: “Conjunto de las personas que se ofrecen voluntarias para realizar algo”. Son muchas las definiciones para Responsabilidad Social Corporativa o Empresarial; en Wikipedia encontramos la siguiente: “contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las empresas, generalmente con el objetivo de mejorar su situación competitiva, valorativa y su valor añadido” En ambos casos podemos notar dos elementos fundamentales: El carácter libre y el ideal de transformar la realidad para bien. Dicho esto, es importante notar que la realidad nos habla a gritos y reclama nuestra acción; una acción libre, voluntaria, con el objetivo de mejorarla y que además debe ser constante y permanente, que nace y se nutre del encuentro y compromiso con el otro. En tal sentido, RSE y voluntariado corporativo no deben limitarse solamente a campañas, a hacer algo bueno en navidad.  Estas deben ser el punto de partida de un programa pensado, más amplio, que además de buscar atender carencias materiales, tenga como centro y fin a la persona necesitada y su desarrollo humano integral.

Hoy quizás más que antes, los hombres se dan cuenta de tener un destino común que construir juntos() El bien, al cual estamos llamados , y la felicidad a la que aspiramos no se obtienen sin el esfuerzo y el empeño de todos, sin excepción
Sollicitudo rei socialis, núm. 26

En nuestro país son muchas las ocasiones que tenemos para poder vivir en este “estado” de permanente voluntariado y responsabilidad social. Para ello es necesario dejar de mirarnos el ombligo y atender a la realidad, basta con abrir los ojos y los oídos y dejarnos interpelar por ella. En mi opinión, es hora de tomar consciencia de nuestro rol como administradores de  bienes y recursos;  es hora de entender y ensayar que viviendo la solidaridad seremos felices, mejores seres humanos y que el desarrollo de una cultura solidaria permitirá sacar adelante a nuestro país.

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